Archivado para Septiembre, 2009
La que derrama las estrellas – Nikolai Gunilev
No siempre eres ajena y orgullosa
y no es siempre que no me deseas.
Queda, queda y tierna como en un sueño
sueles venir a veces hacia mí.
Sobre tu frente hay un mechón espeso
que no me atrevo a besar.
Y tus grandes ojos se encienden
con la luz mágica de la luna.
Mi amiga tierna, mi implacable enemiga:
tan bendito es cada paso tuyo,
como si pisaras sobre mi corazón
derramando estrellas y flores.
No sé adónde las cogiste
ni por qué te ves tan clara…
¡Oh, quien gozó de un instante a tu lado
ya no podrá desear nada más en la vida!
Mar Adentro (Ramón Sampedro)
Mar adentro,
mar adentro.
Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.
Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.
El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
‘más adentro’, ‘más adentro’
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.
Lado positivo
“A las personas que me hacen pasar momentos difíciles las veo como maestros que me hacen crecer ante la adversidad.”
Sólo para mujeres
Varias amigas estaban de vacaciones cuando vieron, en un hotel de 5 pisos, un cartel que decía:
“PROSTÍBULO PARA MUJERES”.
Las chicas se emocionaron y, como no estaban con sus novios ni con sus padres, decidieron entrar. El portero, un trolo divino, les explicó el funcionamiento:
“Mariposas, tenemos 5 pisos. Vayan subiendo piso por piso hasta donde encuentren lo que buscan y ahí se quedan.” Es muy fácil, hay carteles por todos lados.
Las mujeres subieron al primer piso y delante de la puerta se encontraron con un aviso que decía:
“Aquí todos los hombres la tenemos cortita y finita”.
Las chicas se rieron y sin dedicarle ni un solo pensamiento a los infelices del primero, subieron al segundo piso. Delante de la puerta había un cartel que avisaba:
“Aquí todos los hombres la tenemos larga y finita”.
Todavía no parecía demasiado bueno, así que se dirigieron al tercer piso a ver si daban con los modelos perfectos. Al llegar leyeron un letrero:
“Aquí todos los hombres la tenemos cortita y gruesa”.
Esa era otra decepción, pero aún quedaban dos pisos por explorar, así que no se detuvieron y ascendieron al cuarto. Allí las aguardaba el cartel perfecto:
“Aquí todos los hombres la tenemos larga y gruesa”.
Todas las mujeres gritaron excitadas y estaban a punto de entrar, cuando se dieron cuenta de que se iban a perder el quinto piso. Subieron velozmente esperando el paraíso y se encontraron con un aviso que decía:
“Aquí no hay hombres. Este piso fue construido solamente para demostrar que a las mujeres nada las complace”.
¿Deseas qué te amen? – Edgar Allan Poe
¿Deseas que te amen?
Nunca pierdas, entonces,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser,
y aquello que simulas, jamás serás.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el Amor… un sencillo deber.