El tema de los sacrificios humanos es casi un tabú entre los investigadores de las disciplinas antropológicas y etnohistóricas. Síntoma de barbarie o resultado atroz de la guerra. El sacrificio no ha sido visto como un fenómeno estrictamente cultural. Este es el punto de vista de Christian Duverger – profesor en París en el museo del hombre y en lyon – su estudio en torno a la “economía del sacrificio azteca”, según reza el subtítulo de la obra, fue armado a partir de documentos de primera mano (en su mayoría contemporáneos de la conquista) y sobre la base de la reflexión penetrante metódica.
Toca la cultura azteca y en particular la ceremonia del sacrificio, sus significados e implicaciones, aparecen bajo una nueva luz en “La flor letal”: pocas veces, según muestra Duverger, una civilización estuvo tan obsesionada por el devenir y por la muerte como la que se asentó en México – Tenochtitlan; paradójicamente, fue el sacrificio la vía para contrarrestar esta sombría amenaza de extinción. Tal amenaza tuvo su cumplimiento histórico y simbólico con la llegada de Cortés y sus soldados.
La institución ceremonial y ritual del sacrificio constituía una máquina de sobrecogedora inhumanidad: pero su objeto no era otro que la salvación de los seres vivos.
Los Aztecas tenían la idea de que las acciones de los hombres deben tener alguna utilidad social, por ejemplo, ellos veían de mal modo la infidelidad, ya que esas energías debían de utilizarse en un matrimonio, ya que este aportaría hijos, por lo tanto aumentaría el número se su sociedad, lo cual era la utilidad..
Según los aztecas, los sacrificios tienen como fin el equilibrio del cosmos. Algunas de las cuestiones que nos maneja este libro es en relación al calendario azteca, su fin y función no solo es el de conocer el tiempo, sino también es mediación del destino, fuente de las informaciones genetlíacas e instrumento de adivinación.
La muerte a través del sacrificio es la única manera de regeneración de energía.
Los aztecas eran crueles en cuanto a los sacrificios, incluso con los niños, aunque hasta donde se sabe, no había como tal tortura antes del sacrificio o durante el, aunque ciertas acciones podrían indicar que sí, pero tales hechos tenían un fin, ellos no lo veían como tal.